> Comentario referido a Luciana Salzar en el periodico Expreso de Ecuador, 2005
> Reportaje realizado en Colombia en el año 1996:

Esteban Mannelli, lanzó internacionalmente a Vilma Palma e Vampiros.
"El riesgo es el éxito del empresario"
Por Víctor Sanchez R.
El Universal

Es un hombre de mundo. Es quizás uno de los empresarios artísticos con más bandas a su haber.

 
 

Ha comprado giras de infinidades de grupos de rock, folclóricos y baladistas, y los ha presentado en los más insólitos escenarios de América Latina.

Cuando conoció la calidad musical de Vilma Palma e Vampiros, nunca dudó en ser su principal promotor.

Ahora está en Colombia con su grupo. Su nombre es Esteban Mannelli. Es dueño en Argentina de varios casinos, su principal vicio después de la música. Desde hace mucho tiempo, no ha hecho otra cosa que bajarse de un avión y montarse en otro. No hay momento en que su teléfono celular no repique, para preguntarle si Fito Páez, The Sacados o cualquier grupo argentino, está en disposición de vender su show.

Lo llaman de todas partes del mundo. Su imagen, credibilidad y seriedad, lo hacen un empresario con un good will que muchos colegas suyos envidiarían.

"Colombia es un país maravilloso. Me siento contento de estar aquí, y principalmente de visitar a esta linda ciudad", dice este gaucho, nacido en Buenos Aires.

-Desapercibido.
Esteban es un ser que pasa desapercibido. Quizás esa es una de sus principales armas.
"Hacía mucho tiempo que nadie me hacía una entrevista. No me gustan las entrevistas, creo que esta es una excepción. Me cogistes de buen ánimo".

-Háblanos de tu contacto con Vilma Palma e Vampiros

-Desde Junio del 93 estoy vendiendo a Vilma Palma e Vampiros en diferentes naciones de América Latina.
Hoy día Vilma Palma e Vampiros, es una de las bandas más importantes de nuestro continente.
Mi experiencia mas grata con este grupo, es que lo he presentado en sitios donde ningún empresario se anima a llevar un show. Ejemplo: Oruro en Bolivia, Machala en Ecuador, Piura en Perú.
Hacer conciertos en ciudades grandes es normal, pero hacerlas en ciudades chicas es un reto. Por eso es que vivimos arriesgándonos.